La dilatación térmica es el proceso por el cual los cuerpos aumentan su volumen debido a su temperatura. Afecta a todos los estados de agregación de la materia.
Dilatación lineal
Se produce cuando predomina una dimensión frente a las otras dos. Ejemplos de cuerpos que se dilatan linealmente son: varillas, alhambres, barras...
La dilatación lineal de un cuerpo viene dada por la expresión:
l=l0⋅(1+λ⋅∆T)
Donde:
l, l0 : Longitud final e inicial respectivamente del cuerpo. Su unidad de medida en el Sistema Internacional es el metro ( m )
λ: Coeficiente de dilatación lineal. Es específico de cada material y representa el alargamiento que experimenta la unidad de longitud de un sólido, cuando su temperatura se eleva 1 K. Su unidad de medida en el Sistema Internacional es el K-1, aunque también se usa el ºC-1
∆T: Incremento de temperatura que experimenta el cuerpo. Su unidad de medida en el Sistema Internacional es el kelvin ( K ), aunque también se usa el ºC
Fisica
lunes, 30 de mayo de 2016
martes, 1 de marzo de 2016
jueves, 18 de febrero de 2016
lunes, 16 de noviembre de 2015
conociendo a Galileo Galilei
Galileo Galilei
Galileo Galilei había nacido en Pisa en 1564. Diez años después su padre, el músico Vincenzo Galilei, se trasladó con la familia a Florencia. El niño pasó a estudiar en un monasterio cercano a esa ciudad, y más tarde se matriculó en la facultad de medicina de la Universidad de Pisa. Se cuenta que un día, encontrándose en la catedral, el joven estudiante de diecisiete años observó una lámpara colgante que oscilaba. Comprobó que completar una oscilación requería siempre el mismo lapso de tiempo, fuera cual fuera la distancia a recorrer.
Este descubrimiento le sirvió más tarde para elaborar el principio del péndulo, que se aplicaría, entre otros usos, a regular la marcha de los relojes. A partir de aquel día Galileo se interesó más por las ciencias exactas que por la medicina, a la que abandonó para profundizar en estudios sobre astronomía y física en Toscana y Florencia. Ya graduado, publicó un ensayo sobre el balance hidrostático que lo hizo conocido en toda Italia.
En los años siguientes se dedicó a revisar la teoría aristotélica del movimiento, y en 1592 obtuvo la cátedra de matemáticas en la Universidad de Padua. Allí permaneció 18 años y completó su propia teoría del movimiento, y la de la caída parabólica. No se sabe si es cierto que comprobó sus hipótesis dejando caer pesos desde la Torre inclinada de Pisa,pero sí que su otra pasión, la astronomía, empezaba a crearle problemas con la Iglesia.
Galileo era un convencido de la hipótesis sobre el Universo formulada dos siglos antes por Copérnico, que puede resumirse en que el Sol no giraba en tomo a la Tierra —como había «demostrado» Ptolomeo en el siglo u y seguido a pie juntillas desde entonces por la ciencia oficial—, sino que la cosa era exactamente al revés. El sabio pisano no hacía pública esta opinión, por no suscitar la burla de sus colegas y por un premonitorio temor a la reacción de la Iglesia.
Pero en 1609 probó en Venecia un catalejo con sistema telescópico y quedó fascinado con el artilugio. En ese mismo año construyó un telescopio 32 veces más potente, y lo aplicó por primera vez a la observación del firmamento. Al año siguiente ya dio a conocer sus primeros descubrimientos sobre la Luna, las fases de Venus o los satélites de Saturno.
El enfrentamiento entre la Ciencia y la Iglesia estaba servido, y Galileo sabía de qué lado debía luchar. En 1632 publicó su gran obra: Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo, ptolomeico y copernicano. Sin duda el título cumplía con la indicación del Pontífice, pero el contenido era una encendida e incontestable defensa de la tesis de Copérnico, que produjo admiración y entusiasmo en los ámbitos científicos de toda Europa, pero no en los círculos eclesiales de Roma, donde al instante se alzaron detractores. Los jesuitas, por ejemplo, sostuvieron que Galileo había hecho más daño a la Iglesia Romana que Lutero y Calvino juntos.
Los descubrimientos de Galileo inspiraron e influenciaron el trabajo de futuros científicos y matemáticos. Uno de sus estudiantes más reconocidos fue Bentito Castelli, quien es el fundador de la hidráulica de los días modernos. Castelli fue el maestro de Bonaventura Cavalieri. Él formuló muchos de los principios importantes para el cálculo.Este descubrimiento le sirvió más tarde para elaborar el principio del péndulo, que se aplicaría, entre otros usos, a regular la marcha de los relojes. A partir de aquel día Galileo se interesó más por las ciencias exactas que por la medicina, a la que abandonó para profundizar en estudios sobre astronomía y física en Toscana y Florencia. Ya graduado, publicó un ensayo sobre el balance hidrostático que lo hizo conocido en toda Italia.
En los años siguientes se dedicó a revisar la teoría aristotélica del movimiento, y en 1592 obtuvo la cátedra de matemáticas en la Universidad de Padua. Allí permaneció 18 años y completó su propia teoría del movimiento, y la de la caída parabólica. No se sabe si es cierto que comprobó sus hipótesis dejando caer pesos desde la Torre inclinada de Pisa,pero sí que su otra pasión, la astronomía, empezaba a crearle problemas con la Iglesia.
Galileo era un convencido de la hipótesis sobre el Universo formulada dos siglos antes por Copérnico, que puede resumirse en que el Sol no giraba en tomo a la Tierra —como había «demostrado» Ptolomeo en el siglo u y seguido a pie juntillas desde entonces por la ciencia oficial—, sino que la cosa era exactamente al revés. El sabio pisano no hacía pública esta opinión, por no suscitar la burla de sus colegas y por un premonitorio temor a la reacción de la Iglesia.
Pero en 1609 probó en Venecia un catalejo con sistema telescópico y quedó fascinado con el artilugio. En ese mismo año construyó un telescopio 32 veces más potente, y lo aplicó por primera vez a la observación del firmamento. Al año siguiente ya dio a conocer sus primeros descubrimientos sobre la Luna, las fases de Venus o los satélites de Saturno.
El enfrentamiento entre la Ciencia y la Iglesia estaba servido, y Galileo sabía de qué lado debía luchar. En 1632 publicó su gran obra: Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo, ptolomeico y copernicano. Sin duda el título cumplía con la indicación del Pontífice, pero el contenido era una encendida e incontestable defensa de la tesis de Copérnico, que produjo admiración y entusiasmo en los ámbitos científicos de toda Europa, pero no en los círculos eclesiales de Roma, donde al instante se alzaron detractores. Los jesuitas, por ejemplo, sostuvieron que Galileo había hecho más daño a la Iglesia Romana que Lutero y Calvino juntos.
sábado, 10 de octubre de 2015
Distancia y rapidez
En la imagen siguiente calculamos la distancia que hay entre la distancia que hay entre la primera casa a la segunda con un tiempo de 10 minutos. Para sacar el total de la rapidez sumamos todas las distancias y lo dividimos entre los 10 minutos, que nos dio como resultado 117.56 m/m. Por último medimos su desplazamiento que va en diagonal al noreste con un resultado de 82.51 m.
Trabajo realizado por Carla Fernanda y Jocelyn Ailed
viernes, 11 de septiembre de 2015
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